martes, 29 de abril de 2014

LIBRA – Don DeLillo

Mamá, he matado al presidente...
A Don DeLillo, escritor con nombre de capo mafioso, lo conocía desde hacía tiempo y hasta hace poco, tan solo de oídas. Pero los recientes "descubrimientos" de Jonathan Franzen y Philip Roth me animaron a ver que contaba otra de las "grandes voces de la literatura norteamericana de nuestro tiempo" (hay que ver que rimbobantes y repetitivos son los críticos...). Y de entre todas sus obras opté por este Libra impulsado por las decenas de reportajes, artículos, documentales y hasta películas sobre el asesinato más famoso del siglo XX, el de JFK, que con motivo de su 50º aniversario, había devorado a finales del año pasado. Y aquí llega mi primera observación sobre Libra: si la trama de esta mastodóntica conspiración ya de por sí resulta complicada de seguir, el estilo narrativo de DeLillo no hace sino ahondar en esa confusión, de tal manera, que aún teniendo claro quienes son ciertos personajes tan secundarios como vitales, resulta difícil seguir el hilo de la Historia sin perderse en un maremágnum de nombres propios, siglas, agencias de espionaje, escenarios... Es ese mismo estilo enrevesado, críptico, casi como una especie de escritura involuntaria lo que consiguió que, sin resultarme tan hóstil como para abandonar su lectura, si se volviese lo suficientemente farragosa como para no entrar del todo hasta el capítulo final, el del asesinato de Kennedy propiamente dicho (esto creo que no cuenta como spoiler ¿no?). Así que uno, que admira la sencillez narrativa por encima de casi todas las cualidades literarias, ha decidido que, de igual manera que Franzen y Roth han pasado a la lista de autores de cabecera, al amigo DeLillo me temo que lo voy a dejar pasar de largo. Al menos por ahora.


LOBEZNO: ORIGEN – Paul Jenkins & Andy Kubert

Mamá, mira que uñas más raras tengo...
Desde que hiciera su primera aparición allá por 1974, en el nº 180 de Hulk, el origen de Lobezno había sido uno de los secretos mejor guardados de la factoría Marvel. Era parte de su encanto. Se sabían cosas, retazos biográficos y, además, casi todos ellos referidos a su adolescencia. Pero nada consistente en cualquier caso. Sin embargo, el éxito de la saga de películas de mutantes de principios de centuria, hizo prever a los jerifaltes de la editorial que más tarde o más temprano algún iluminado productor querría hacer un Lobezno begins o algo por el estilo. Así que había llegado el momento de contar lo incontable: ¿de dónde viene Lobezno? El por entonces pluriempleado Paul Jenkins (ha guionizado a Spiderman, Batman, el Capitán América, Hulk...) se iba a encargar de los textos mientras Andy Kubert era el encargado de recrear ese mundo rural de imprecisa cronología (algún momento entre finales del XIX y las primeras décadas del XX) con sus lápices, dándole un tono tan amarillento como oscuro que es uno de los mayores hallazgos de la saga (las portadas de los 6 números son una buena muestra de esto). El resultado final es notable pues, sin llegar a convertirse en un clásico de las viñetas, tipo Born again, sí que sienta unos cimientos sólidos para el futuro del personaje y es que, a partir de aquí, todos los guionistas que ha tenido el mutante de las garras han dado por buena esta visión del origen de Lobezno. Y no sólo en el cómic ya que la fallida película de 2009 bebe en gran parte de lo aquí narrado por Jenkins. En definitiva, que Lobezno: Origen es un cómic tan entretenido como imprescindible para los fans (y no tan fans) del personaje más ambiguo y nietzscheniano de Marvel.

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