Las 200 de Cinemanía: 100 – MATCH POINT (2005). Woody Allen
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| Concurso de camisetas mojadas, nivel leyenda |
En medio del erial cinematográfico que fue la primera década
del siglo XXI para Woody Allen (sus peores películas, sin duda alguna, en su dilatada filmografía), asomó de repente este drama, muy alejado de alguna de
las señas de identidad que habían configurado el Universo Allen en
las dos décadas anteriores. Para empezar, se alejaba de su venerado Manhattan y
cruzaba el charco para ubicar la historia en Londres. A día de hoy, después de haber
dirigido películas en Barcelona, París o Roma además de su trilogía londinense,
no suena nada extraño pero en 2005 fue todo un shock y es que Nueva York había
llegado a ser uno de los personajes más recurrentes del mejor Allen. Por otro
lado, abandonaba la comedia, en sus múltiples formas y se entregaba al drama
policíaco. Y por si esto fuera poco nos “enseñaba” a su nueva musa, una
Scarlett Johansson que nunca antes (y creo que tampoco después) había logrado
darle una mayor carga sexual a uno de sus personajes. Tal es así que uno
comprende a la perfección, ya desde la memorable escena de presentación de su personaje (por no mencionar al pasional arrebato bajo la lluvia) que el insípido Rhys Meyers llegue a
perder la cabeza por esa fascinante y diabólica rubia cuya promesa sexual es
una música que uno no puede dejar de escuchar, un plato al que no puede
renunciar. El resultado de todos estos cambios no pudo ser más esperanzador:
Woody Allen parecía haber recuperado el toque perdido casi una década antes y
no sólo eso, daba muestras de una enorme versatilidad, alejándose de los
estereotipos de sus comedias más exitosas para entregar un drama sentimental y
policíaco de primer nivel tan absorbente como intenso, sobre el ascenso social
de un mediocre con tantas ínfulas como pocos escrúpulos. Y es que esta inolvidable historia de amor, adulterio, pasión y crimen posee, además, algunas
de las mejores escena filmadas en años por el amigo Woody. Aunque hay media docena al menos de altísimo nivel, personalmente me
quedo con la escena de apertura (la pelota de tenis suspendida un milisegundo
sobre la red antes de decidir hacia que lado cae) hermanada a la escena en la que
el ambicioso Rhys Meyers lanza el anillo contra la barandilla del río. La
suerte determina nuestro futuro parece estar gritando esa eterna cámara lenta. ¿O es el destino?
BIENVENIDOS AL FIN DEL MUNDO (2013). Edgar Wright
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| ...y estos son nuestros objetivos: 12 pubs, 1 causa |
Tan cierto como que en el cine está (casi) todo dicho es que
existen géneros, o mejor dicho, subgéneros, que uno nunca pensaría que pudiesen
mezclarse y menos con éxito, algo así como tener el arrojo de preparar una pizza de lentejas. En ese
sentido, Bienvenidos al fin del mundo es toda una
experiencia. Durante casi una hora la película navega hacia una especie de
trasunto de Resacón en Las Vegas pero en cualquier pequeño condado
británico, con lo que esto supone: el triple de resistencia etílica, una
escatología mucho más fina y los inevitables e inigualables pubs ingleses como
escenario en lugar de los neones de la ciudad del pecado. Todo ello como
macguffin de una supuesta reflexión sobre como aquellos gloriosos, maravillosos
y sobre todo gamberros años de juventud pueden acabar convirtiéndose en la
cárcel más terrible y cruel del mundo (durante un rato el personaje de Simon Pegg puede traernos a la memoria, en versión hooligan, a aquel inolvidable derrotado Matt Dillon de Beautiful girls). Pero como en esas inolvidables juergas
postadolescentes, la noche guarda secretos innombrables y basta un encuentro fortuito,
casual, en el cuarto de baño de un pub cualquiera para que los acontecimientos tomen el
más imprevisto de los giros. Es partir de ahí cuando la historia deviene en algo totalmente inesperado. El resultado final es una
notable película con momentos delirantes (que no hilarantes) que, más allá de
su aguda y ácida moraleja, deja un agradable poso a cine bien hecho, a comedia
de primer nivel.

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