Las 200 de Cinemanía: 102 - LOST
IN TRANSLATION (2003). Sofia Coppola
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| Buscando las diferencias entre Bill Murray y su muñeco de cera |
Voy a hacer una excepción y voy a escribir esta reseña antes
de saber lo que pienso de esta película. Quizás así acabe descubriéndolo.
Porque lo cierto es que la vi hace ya unos cuantos días y aún no sé qué pensar. Puede que se deba a cierta
falta de contundencia en la propuesta. Y es que ¿cuál es la apuesta de Lost in
translation? ¿A qué quiere jugar? Pues a primera vista se hace difícil
precisar. Veamos: es una puesta en escena cuidadísima, de eso no cabe duda; una
estética muy precisa y detallista, con algunas imágenes, puntuales, realmente
bellas. Pero no arriesga más allá de eso. Es más el truco de un mago de feria
que verdadera Magia. ¿Las interpretaciones? Una duda antes de proseguir: ¿Bill
Murray está realmente interpretando? Porque estoy casi, casi seguro de que en
esta peli Bill Murray hacía… de Bill Murray. Desde luego, si es una
interpretación real, es de 10. Y ya pueden ir avisando al Gran Bill de que el
rodaje ha terminado, que puede abandonar el papel, qué también da la sensación
de que lleva 10 años encerrado en él. En cuanto a Scarlett Johansson sólo decir
que me parece que está en absoluta onda con la peli, esto es, contenida, como
si en cualquier momento fuese a romper en algo mucho mayor y al final se
quedase sólo en la promesa. Y con esto creo que acabo de dar en el clavo de lo
que me ha parecido Lost in translation. Hay un par de momentos, quizá tres, en
que la película está a punto de tomar la deriva de un enorme film, de romper en
una gran obra sobre la soledad, más bien sobre la incomunicación, pero termina quedándose a medio camino de ello, que no es poco. Por eso
deja un regustillo amargo. Como todas las grandes promesas que se acaban cumpliendo
sólo a medias.

3 BODAS DE MÁS – Javier Ruiz
Caldera (2013)
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| ¿Y eso? ¿Será el móvil o es que se alegra de verme? |
Su mayor virtud es, al mismo tiempo, su mayor defecto, esto es, su
absoluta falta de pretensiones, de aspiraciones. Virtud porque al no intentar
ser más de lo que realmente es, no cae en esa oscura zona del ridículo que a
menudo sacude a las películas, más bien a los directores, con delirios de grandeza. Pero decía que
también es su mayor defecto porque instalada en esa "zona de
confort", la película resulta absolutamente previsible, carente de
verdadera ingenio. Partiendo de que la premisa no deja de ser una versión cañí
y supuestamente paródica de ese mítico exitazo británico que fue 4 bodas y un funeral y que
sus personajes son, en su mayoría arquetipos, clichés caricaturescos; la gracia
que pudiera llegar a tener iba a residir en el valor que le echasen a la hora
de plantear los chistes. Pero aquí también parecen querer nadar haciendo pie,
quedándose a medio camino del esperpento almodovariano, de la escatología de la
factoría-Apatow o del tumulto berlangiano. Sí, hay apuntes, trazos de todo eso,
pero sin ninguna profundidad. En cuanto al reparto, muchísimo más acertado el
femenino con una estupenda Inma Cuesta y una sorprendente Rossy de Palma; que
el masculino donde Paco León "naufraga" como surfero vasco, donde
Quim Gutiérrez vuelve a hacer una versión más de Quim Gutiérrez y donde solamente se salva, y
tampoco es que sea Marlon Brando, un Berto Romero bastante repulsivo. Bueno, él
y ese trasunto de Cristiano Ronaldo que aparece en la primera media hora. En
definitiva, que a una comedia pretendidamente graciosa hay que pedirle que te arranque
algo más que media docena de sonrisas de medio lado. Creo yo.

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