Las 200 de Cinemanía: 117 - SNATCH, CERDOS Y DIAMANTES (2000). Guy Ritchie
Que la Democracia es un sistema imperfecto (no me atrevo a calificarlo como “fallido”, que no quiero que las Buenas Gentes que puedan llegar a leer esto se me echen encima) lo demuestra, entre otras muchas cuestionables elecciones sufragadas, el hecho de que esta película se haya podido colar entre las 200 mejores de la Historia del Cine cuando probablemente no de ni para estar entre las 200 mejores de lo que llevamos de Siglo XXI.
Que la Democracia es un sistema imperfecto (no me atrevo a calificarlo como “fallido”, que no quiero que las Buenas Gentes que puedan llegar a leer esto se me echen encima) lo demuestra, entre otras muchas cuestionables elecciones sufragadas, el hecho de que esta película se haya podido colar entre las 200 mejores de la Historia del Cine cuando probablemente no de ni para estar entre las 200 mejores de lo que llevamos de Siglo XXI.
Pero algo tendrá cuando
un considerable número de lectores la han elegido entre sus 10 películas
favoritas de siempre. Así que sólo nos queda intentar comprender cuáles son
esos insondables méritos y decidir si ellos, los que la votaron, y nosotros, somos de la misma especie.
Para empezar a desglosar virtudes, hablemos de una arriesgada puesta
en escena. Insufrible para unos, rompedora para otros. De los que
convierten la innovación en un fin, en un valor supremo, hablo del cine, y no en un medio para contar historias, es decir,
de los que se quedan en las formas, ya dije lo que pensaba al hablar de Los 400 golpes, así que no redundaré
ahora en ello. Personalmente no me adhiero a ninguno de las dos corrientes antes
mencionadas; ni me irrita especialmente el estilo de Guy Ritchie, ni me cautiva,
probablemente porque ni siquiera me parezca tan rompedor. Eso sí, después de
ver alguna más de sus películas, lo que intuyo es en realidad una notable
carencia para contar las historias que tenga que contar de otra manera.
Resumiendo, Guy Ritchie filma así porque probablemente no sepa hacerlo de otra manera.
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| "Angelina, vienes unos colegas a cenar..." |
Otro valor de Snatch… es su inspiradísimo reparto
donde destaca por encima de todos, quizá porque su papel sea el más agradecido,
Brad Pitt, interpretando a un gitano al que es, literalmente, imposible
entender cuando habla (ver esta película doblada y perderse la interpretación
de Brad Pitt es como añadirle bigotes a La
Gioconda con un rotulador). Pero seamos serios, tampoco estamos ante el
Brando de Un tranvía llamado deseo.
No es, siquiera, el mejor Pitt.
Benicio del Toro, Dennis Farina y hasta un ultramacarra Vinnie Jones (el
exfutbolista, terror de la Premier League durante una década y que hizo parecer
al rudo Cantona la hermana pequeña de Mujercitas,
encaja como un guante en esta historia rebosante de testosterona mal llevada) le acompañan completando un cuadro, como decía antes, de lo más inspirado,
aunque, como en el caso del bradgelino, tampoco sea para ninguno de ellos éste
su mejor papel. Ni siquiera para Vinnie Jones (cualquiera que le haya visto jugar cinco
partidos sabrá que realmente no está interpretando).
Y ya. Poco más tiene que merezca la pena siquiera ser recordado. Alguna escena un poco
más bizarra, mezcla de esa violencia gratuita y humor negro deudora del mejor
Tarantino, pero sin llegar, claro está, a su nivel. Y ahí se acaba todo para esta película que, eso sí hay que reconocerlo, resulta bastante entretenida. Como decenas de las que se
estrenan cada año. En cualquier caso parece un bagaje muy escaso para tan altos logros, por lo que sólo queda concluir que, mientras se nos ocurre un sistema de elección
mejor, tendremos que seguir sobrellevando con cierto estoicismo estas pequeñas
perversiones que el voto universal y libre nos impone. Y total, es una película
en una lista. No es como si hubiésemos elegido a un idiota de Presidente del
Gobierno…

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