lunes, 26 de mayo de 2014

Las 200 de Cinemanía: 96 – EL HOMBRE QUE MATÓ A LIBERTY VALANCE (1962). John Ford

Es una tragedia griega. Es Shakespeare. Es un Western crepuscular antes de que surgiese el Western crepuscular. Es El caballero oscuro y Shinbone es Gotham 46 años antes de que lo filmase Nolan. Todo eso y mucho más es El hombre que mató a Liberty Valance, para mi gusto el mejor Western jamás filmado y por ello mismo una de las mejores películas de la Historia del Cine. 

Para el año de su estreno, 1962, John Ford ya había firmado sus mejores películas, muchas de ellas, como ésta, Westerns. Quizá por eso pudo permitirse valerse de todos los códigos del género y llevarlos al siguiente nivel, dos o tres escalones por encima de todo lo que antes se había filmado, a un abismo de distancia de lo que estaba por venir, y dotar así a la historia que había firmado Dorothy M. Johnson de tantas capas, de tal profundidad, que abruma. 

¿Seguro que no te apellidas Ancelotti?
Porque aunque la premisa es la más manida de todas (canalla violento atemoriza a poblado de cobardes hasta que llega El Muchacho dispuesto a enfrentarse al villano de turno y restaurar el orden) en las manos de John Ford alcanza una riqueza temática que no se había visto hasta entonces en el género que es todos los géneros. Y es que El hombre que mató a Liberty Valance es un Western, sí. Pero es, ante todo, una brutal metáfora sobre los límites de la Ley, sobre la legitimidad del uso de la violencia como garante del Orden, sobre el demoledor conflicto moral que supone tener que decidir entre hacer lo correcto o hacer lo necesario. El hombre que mató a Liberty Valance es todo esto… y más. Porque también es una historia de amor de un lirismo, de una belleza tan sincera como dolorosa. Es poesía. 

Y es una historia de Amistad más allá de nuestras propias convicciones de la misma manera que es una historia sobre el verdadero significado del Honor. Y por si todo esto no bastase, además es una historia que nos habla del poder de la voluntad popular y de cómo se construyen los mitos pero sobre todo de cómo estos se sirven de aquella ¿o es aquella la que se sirve de estos? De cuál es el sentido último de las Leyendas ¿Hacernos libres? Quién sabe… En definitiva, si alguna vez el cine estuvo cerca de la perfección, sin duda alguna que El hombre que mató a Liberty Valance es una de esas escasas ocasiones.





EL LOBO DE WALL STREET (2013). Martin Scorsese

¡10.000$ al que cuele al enano entre las Torres Gemelas!
Scorsese es un maldito genio. Y lo es porque ha llegado un punto en el que da absolutamente igual lo que tenga que contarte, conoce todos los secretos de su oficio y sabe como ponerlos al servicio de la historia que pretenda contar. En este sentido, probablemente sólo Spielberg le supere de todos los directores que hay en activo (personalmente prefiero a Marty pero sólo porque no está lastrado por ese punto sensiblero del que a menudo peca el Rey Midas). Y eso que El lobo de Wall Street no es, ni de lejos, su mejor película, ni siquiera de la última década. Y sin embargo puede que sea el Scorsese más puro en lo que va de siglo. Temáticamente, El lobo de Wall Street sería algo así como la versión post-crisis económica de Casino. Cambiemos a los gánsters clásicos de aquella por estos nuevos ladrones de cuello blanco, infinitamente más peligrosos y nocivos (al lado de este Jordan Belfort de Di Caprio, el Ace Rothstein de De Niro parece poco más que un matón de guardería) y cambiemos las pistolas por teléfonos. Lo que nos queda no es más que el cruel y desgarrador retrato de como se fraguó el Atraco Perfecto del que todos hemos acabado siendo víctimas (me resisto a no mencionar la habilidad de Scorsese para rehuir una y otra vez, en todas sus películas, el discurso moralizador. Puede que haya gente que se lo critique, a mí me fascina). Pero más allá de la historia que nos cuenta, El lobo de Wall Street es también puro Scorsese en el aspecto formal. Amén de su gusto por los metrajes excesivos, Scorsese es uno de los directores que mayor sentido del ritmo tiene, sólo así se explica que sea capaz de rodar siempre por encima de las dos horas y media y aún así consiga mantenerte pegado al asiento una película tras otra. Por último habría que mencionar a Leonardo Di Caprio. Su interpretación es absolutamente descomunal, tan excesiva como el personaje al que interpreta. La deuda de la Academia con este chico empieza a adquirir dimensiones bíblicas. En definitiva, que a Scorsese no le hace falta hacer su mejor película para hacer la mejor película estrenada en 2013. ¿Es o no es un maldito genio?



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