Las 200 de Cinemanía: 97 – LOS GOONIES (1985). Richard Donner
![]() |
| Qué nadie haga ruido, tenemos a Montoro sobre nuestras cabezas |
IT, ESO (1990). Tommy Lee Wallace
Sólo unas horas después de haber terminado de leerme el
libro de Stephen King, tuve la ocasión de volver a ver la única adaptación cinematográfica, por
ahora, de la historia del payaso más perverso y siniestro de la historia. Digo
"por ahora" porque sólo unos días antes, estando aún enfrascado en la lectura del libro, supe por la revista Cinemanía que se prepara una miniserie con Cary Fukunaga,
director de la alabadísima True detective, al frente. Y menos mal.
Porque si el libro es un notable alto, casi un sobresaliente, ésta extensísima
adaptación (dura 3 horas) es un aprobado raspado. De hecho, si nos ponemos
exigentes probablemente sea un más que merecido suspenso. Y es que, siendo generoso
habría que convenir que la historia va de más a menos pero si volvemos al tema
de la exigencia habría que afirmar entonces que en realidad va de mal en peor. Intenta ser
fiel al libro, eso se agradecería si el libro diese para ello, pero condensar
toda la profundidad de una novela de 1200 páginas en 3 horas de cine resulta
imposible si pretendes atenerte a la literalidad. Así que lo más recomendable
hubiese sido una interpretación más libre. Pero tampoco es eso lo que nos
encontramos. Lo que nos encontramos es una presentación lenta, minuciosa, de
los personajes en el momento en que empieza la historia en contraposición con la atolondrada y algo disparatada presentación
de esos mismos personajes 27 años antes. Un desarrollo casi inexistente (cuando acabas de conocer a los personajes ya te tienes que empezar a despedir) y para acabar una resolución
apresurada, sonrojantemente ridícula, bordeando el esperpento, con una araña
gigante que le habría sacado los colores al mismísimo Ed Wood. Da la sensación
de que a las 2 horas de película se hubiesen dado cuenta de que les quedaba
sólo una de metraje y más de la mitad de la historia por contar y que hubiesen
decidido condensarlo todo en esos escasos 60'. El resultado final es, no podía ser de otra forma, una
película que apenas pasa de la categoría de telefilme con ínfulas, con unos
personajes absolutamente planos e insulsos (justo lo contrario que el libro) y
que deja, eso sí, uno de los villanos más reconocibles de la historia del cine
de terror, esa especie de trasunto de Roland McDonald que resulta ser Pennywise y que, me temo, ha
sido la ruina de los clowns de medio mundo. Date prisa, Cary, por favor, que
quiero olvidar esto.


0 comentarios:
Publicar un comentario