viernes, 14 de marzo de 2014

FRANNY & ZOOEY – J.D. Salinger

Soy tan molón que duermo con corbata
Si alguna vez tuviese que elegir un libro para explicar la diferencia entre fondo y forma en literatura es muy probable que eligiese éste. Tan maravillosamente bien escrito como lo puede estar su gran Obra Maestra (El guardián entre el centeno, durante años mi libro favorito, aún hoy un top10 clarísimo), la narración de Salinger fluye con la mayor naturalidad posible, de hecho parece poseer una especie de armoniosa musicalidad que la vuelve irresistible. En ese sentido, Salinger me sigue pareciendo un maestro, una referencia, pocos como él consiguen llegar a la genialidad desde la sencillez. Y sin embargo, este Franny & Zooey me ha dejado una sensación agridulce. Los dos personajes principales que dan título a la novela están estupendamente perfilados, tanto como absolutamente insoportables resultan; tan ridículamente esnobs que lo único que te dan ganas es de estar dentro del libro para abofetearles. Lo que en el inolvidable Holden Caulfield era simpatía y hasta empatía por alguien cuyo único delito es no ser capaz de encontrar su sitio en el mundo, aquí es hastío, saturación. Desapego. Por otro lado, el trasfondo religioso de la trama tampoco favorece. Parece ser que Salinger se volvió bastante fan de ciertas religiones y filosofías orientales y aquí hace todo un despliegue de conocimiento del tema lo que, si no te interesa lo más mínimo, como es mi caso, termina por sacarte de la historia. Resumiendo, que si bien en la forma, en Franny & Zooey aún conservaba el "toque", en el fondo, Salinger parecía haber perdido pie. 


SPIDERMAN – La saga del Clon

El "Lost" de los cómics
En 1995 Marvel andaba lejos de ser el gigante editorial y cinematográfico que es hoy día. Las ventas habían caído y empezaba a detectarse cierta saturación entre los fans. En el caso de Spiderman más aún pues, después de 30 años en el mercado, no había sufrido ninguna transformación esencial, nadie había sido capaz de reinventar el mito del hombre-araña, cosa que si había sucedido, por ejemplo, con Daredevil (Born again) o Batman (El regreso del Caballero Oscuro). Así que las mentes pensantes de la editorial decidieron que había que dar un golpe de efecto memorable a la serie. Matar a uno de sus personajes principales era una opción (ya había funcionado con Gwen Stacy) pero no era suficiente. Matar a Peter Parker era otra opción pero después de la memorable Última cacería de Kraven nadie se iba a creer que un adiós de Peter Parker fuese definitivo. Fue entonces cuando decidieron recuperar una vieja historia de los años '70 en la que el Chacal, uno de los archienemigos seculares del trepamuros, usaba el ADN de Peter para crear un clon suyo ¿Uno? Eso parecía. Y aunque la historia acababa con el clon arrojado a los fuegos de una chimenea industrial cualquiera que haya leído más de 5 cómics en su vida sabe que la muerte en el mundo de las viñetas es tan definitiva como los propósitos de Año Nuevo de cualquiera de nosotros. Así que la opción final fue traer al clon de vuelta... y que él tomase los lanzarredes, retirando de la vida pública a un felizmente casado Peter Parker que además iba a ser padre. No contentos con eso decidieron que dos personajes tan icónicos como Tía May y el Doctor Octopus falleciesen. Durante 18 números la trama se fue enmarañando hasta convertirse en un auténtico despropósito, una huida hacia adelante (simbolizada en ese engendro de número que fue el #61 de Spiderman, en el que Peter y Ben Reilly peleaban codo con codo contra decenas de clones suyos mientras otro clon más, éste de Gwen Stacy, miraba los toros desde la barrera) que, curiosamente, disparó las ventas, aunque sólo fuese por el morbo de comprobar el guarrazo que los guionistas llevaban camino de darse. El resultado fue tan catastrófico que casi veinte años después nombrarle la Saga del Clon a un fan de Spiderman es como nombrarle La amenaza fantasma a uno de Star wars o Tenerife a un madridista. Por suerte, todo volvió a su cauce... al menos por un tiempo.


0 comentarios:

Publicar un comentario