lunes, 17 de marzo de 2014

Las 200 de Cinemanía: 109 – LA CHAQUETA METÁLICA (1987). Stanley Kubrick

No jodas que sólo has traído un donuts...
Los que me habéis leído comentando las películas de esta lista desde el puesto 200 ya sabéis que le tengo declarada la guerra a Kubrick. Más que a Kubrick, a cierto sector de su legión de fanáticos y muy posturosos seguidores. Y es que estamos hablando del director con más películas en esta lista lo que, según mi parecer, aparte de constituir una aberración, le convierte automáticamente en uno de los directores más sobrevalorados de la historia del cine. ¿Es bueno? Obvio. ¿Es el supuesto genio que sus devotos seguidores proclaman? Ni en sueños. La chaqueta metálica ejemplifica esta dualidad a la perfección. Porque estamos ante una película más que notable, con algunas de las escenas de guerra mejor filmadas hasta entonces y con un retrato de lo más despiadado del mundo militar, desde las academias de formación hasta que vuelves a casa en una cajita de pino porque alguien, en un despacho, decidió que tenías que ir a morir por tu País y por la Democracia a miles de kilómetros de tu casa. Pero ya está. No hay más, que no es poco. Por ejemplo, el hecho de que la película esté tan abruptamente partida por la mitad (de la Academia a la Guerra) me parece un déficit narrativo considerable. ¿Fallo o incapacidad? No lo sé. El caso es que encontrarte de repente y sin justificación en un escenario completamente distinto, con personajes nuevos, te saca por completo de la película y para cuando quieres volver a entrar, está terminando. Tampoco me convenció el personaje de Matthew Modine, alrededor del cual gravita toda la historia. Algo plano e insustancial, uno tiene la sensación de que su (escasa) evolución a lo largo de la película es muy forzosa. Desde luego, que sin desmerecerla, me parece que se queda un par de escalones por debajo, a todos los niveles, sobre todo en calidad y profundidad narrativa, de ese otro alegato antibelicista del propio Kubrick que es Senderos de gloria (sólo el travelling de las trincheras en esta última vale más que La chaqueta metálica entera, en cuanto a dirección). En definitiva, que digo lo que dije en su día con “Teléfono rojo…”, si esta peli la firma, plano por plano, pongamos por caso, el Oliver Stone de turno, tiene 1.5 puntos menos de media. Y así no, mis queridos talibanes kubrickianos



p.d.: ya sé que falta la reseña de la #110. En este caso es Indiana Jones y la última cruzada. Cuando llegue a la película de la saga que se encuentra más arriba en la lista (#56: En busca del arca perdida), reseñaré las tres.


EL CAMINO DE VUELTA (2013). Nat Faxon & Jim Rush

Te echo una carrera hasta el puesto de helados ¿no? Bésame
Es tópica, en el sentido de que recorre todos los clichés, todos los lugares comunes del subgénero (comedia indie de descubrimiento adolescente). También es previsible, pues no inventa nada, no hay nada en ella que no hayamos visto en otra docena de películas de este tipo. Pero esto, lo de ser tópica y lo de ser previsible, es algo que no ha de constituir un defecto en sí mismo si uno logra darle coherencia y construir un relato armonioso. Y esto es lo que hacen los dos directores (también guionistas): armar una historia donde todas las piezas que tienen, acaban encajando. A ratos tierna, a ratos dura, a menudo cómica, tiene hasta un muy conseguido y sonrojante momento de vergüenza ajena con la presentación del personaje de la vecina en el que acabas deseando que la tierra se abra y os trague a ti y al protagonista, Liam James. Apoyada en un buen trabajo actoral (especialmente brillante Steve Carell, nada gracioso y sí bastante repelente y hasta odioso) la película puede que no arranque ninguna carcajada aunque tiene un par de momentos especialmente graciosos, pero se ve todo el rato con una sonrisilla de medio lado que va aumentando a medida que discurre la trama. Y al final, cuando toca emprender el referido camino de vuelta, a ti también te da un poco de pena que se acabe, como te dio pena en su momento que se acabase ese verano loco en el que te besaron por primera vez.




SOBRAN LAS PALABRAS (2013). Nicole Holofcener

¿Cómo habría sido Tony Soprano con buenas compañias?
Entre tanta comedia romántica adolescente, juvenil y peterpanesca donde prima el miedo al compromiso y a asumir que te haces mayor y que de nada te va a servir patalear; se agradece esta entrañable, pausada, honesta y a ratos divertida comedia romántica entre dos adultos que ya están en el siguiente estadio del desengaño, que ya han llegado a ese momento donde el miedo al compromiso se ha transformado en pánico a sufrir, en terror a volver a pasar por el infierno del desamor. Como os contaba hablando de El camino de vuelta esta película tampoco inventa nada pero todo lo que cuenta tiene sentido y destila sinceridad. Bien escrita (algunos diálogos son geniales por su sobresaliente nadería, por ser capaces de llevar a la pantalla y hacer interesantes esas insustanciales charlas que pueblan las horas muertas de una relación), eficazmente dirigida (Holofcener hace bien quitándose de en medio, sabe que la película no descansa sobre sus hombros y se hace a un lado cumpliendo su cometido a la perfección: no estropearla) pero sobre todo enormemente interpretada. Julia Louis-Dreyfus está sobresaliente: graciosa, tierna e irritante en las mismas dosis, todas elevadísimas. Y luego está Gandolfini. En serio, no es porque sea su obra póstuma y haya que glorificarle pero está espectacular. Sé que a la Academia le encantan los papeles de deficientes, de travestidos, de lisiados y en general los papeles que requieran un trabajo actoral muy excesivo pero deberían pensarse muy seriamente si interpretar a alguien que no es nadie, que es el tipo más corriente del mundo, con su barriga y su calva y su barba y sus problemas comunes, casi vulgares, no es mucho más complicado. Porque Gandolfini crea aquí un personaje que destila una humanidad muy real, muy palpable. Casi tanto que cuesta creer que ese tipo fuese algún día el complejo y despiadado hijo de puta de Tony Soprano. Casi tanto que cuesta creer que éste no fuese el verdadero Gandolfini. Por eso la película duele un poco más aún. Brillante epílogo. Sobresaliente legado. Enorme, en todos los sentidos, James Gandolfini.




CARRIE – Kimberley Peirce (2013)

Qué guapo es ese chico, haré que le explote la cabeza...
Del original, si entendemos como tal el film de De Palma de 1976, sólo conservo instantáneas de 4 o 5 momentos puntuales, el resto se ha borrado de mi disco duro. Suele pasar con las películas que viste por última vez hace unos 25 años. Del otro original, esto es, el libro de Stephen King que dio origen a la primera película, no tengo opinión pues del amigo Stephen sólo he leído Cementerio de animales. Total, que cuando me senté a ver esta nueva versión de Carrie lo hizo desprovisto de todo ánimo comparativo. No había forma de que acabase diciendo ninguna de esas odiosas frases tipo "esto en el original molaba más" o "esto en el libro no es así". Así que he podido ver este Carrie 2013 sin prejuicios, lo que a mí modo de ver, constituye toda una ventaja; si acaso el estado ideal para enfrentarse a cualquier peli. Y la verdad es que a cierto nivel funciona bastante bien. Lo hace sobre todo en la creación de una atmósfera cada vez más asfixiante: la inminente catástrofe que se cierne sobre todos los protagonistas hace que cada frase, cada situación, cada escena, vaya cargada de una violencia soterrada de lo más opresiva. En este sentido la película es notable. A nivel actoral, tanto Julianne Moore en el papel de la fanática religiosa madre de Carrie, como la jovencísima y muy prometedora Chloë Grace Moretz en el papel de la propia Carrie dan una consistencia a sus papeles, una credibilidad, que no hace sino aumentar esa palpable agonía de la que hablaba. Es una pena que el resto del elenco esté tan por debajo de ese nivel, dejando, sobre todo a CGM sin réplica alguna. Esto hay que apuntarlo en el debe de la película, junto a cierta superficialidad a la hora de tratar ciertas tramas (¿qué tiene que ver con la historia ese jueguecito de miradas entre la alumna traviesa y el profe de literatura?) y el excesivamente previsible y deletreado final. Parece como si la directora, una vez que hubiese estallado el conflicto (y aquí, con conflicto me refiero a la ira telequinética de Carrie), hubiese perdido todo amor por la película y buscase simplemente cerrarla de cualquier manera. Desconozco, como ya he dicho, el final del libro. El de esta Carrie 2013 no me ha gustado lo más mínimo y no me refiero sólo al tratamiento por parte del director. Creo que la historia pedía otro final. Espero con ansias una nueva versión, dentro de unos 25 años, por ejemplo.



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