LA VIDA DE ADÈLE (2013). Abdellatif Kechiche
La vida de Adèle es dos películas por el precio de una. O mejor dicho, una película que se puede abordar desde dos perspectivas. Por un lado la extraordinaria y precisa disección de las distintas etapas de una relación amorosa, desde el turbador y emocionante inicio hasta el desolador momento en que uno asume que ya no queda nada de todo aquello que una vez conmovió nuestras entrañas. En este sentido, la película de Kechiche es sobresaliente, rozando, por momentos la perfección.
El segundo abordaje, mucho más turbio, se refiere a la representación que de una relación lésbica hace aquí el director franco-tunecino. Y digo turbio porque por momentos, y con momentos me refiero básicamente a las escenas de sexo, bastante explícitas por otra parte, el objetivo de Kechiche parece más dar rienda suelta a su fantasía de machote pajillero que a un propósito verdaderamente artístico o narrativo. En este otro sentido la película puede llegar a ser hasta desagradable y, desde luego, ofensiva.
Pero volviendo al primer punto, toda vez que ha quedado claro que Kechiche es también dos directores en uno, por un lado el viejo verde machista y por otro un talentoso y agudo artista, hay que mencionar, casi con letras doradas, a Adèle Exarchopoulos, la joven actriz parisina que es La vida de Adèle. Y digo que ella es la película porque su presencia, su interpretación es tan avasalladora que se lleva por delante todo, incluida a su compañera de reparto Léa Seydoux.
Si cuando hablaba de Boyhood decía que Linklater había hecho magia captando con su cámara el paso del tiempo de forma maravillosa, en este caso Kechiche repite (casi) el truco pero para captar esta vez algo también, sino efímero, al menos sí bastante etéreo, volátil. Me refiero a toda la infinita gama de emociones que el director es capaz de encontrar en el rostro de Adèle Exarchopoulos y que conmueven con el poder de las cosas que acabamos sintiendo como propias. Sí, Adèle es una joven francesa lesbiana (o al menos enamorada de una lesbiana) pero su sentir es universal y ahí es donde la película crece hasta el infinito y emociona como pocas lo han logrado en los últimos tiempos.
Porque es un puñetazo en el centro neurálgico de nuestra forma de amar, de sentir. Y eso, nos pongamos como nos pongamos, estremece.
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| Sí es que hasta con el pelo de Gonso está para comérsela... |
Pero volviendo al primer punto, toda vez que ha quedado claro que Kechiche es también dos directores en uno, por un lado el viejo verde machista y por otro un talentoso y agudo artista, hay que mencionar, casi con letras doradas, a Adèle Exarchopoulos, la joven actriz parisina que es La vida de Adèle. Y digo que ella es la película porque su presencia, su interpretación es tan avasalladora que se lleva por delante todo, incluida a su compañera de reparto Léa Seydoux.
Si cuando hablaba de Boyhood decía que Linklater había hecho magia captando con su cámara el paso del tiempo de forma maravillosa, en este caso Kechiche repite (casi) el truco pero para captar esta vez algo también, sino efímero, al menos sí bastante etéreo, volátil. Me refiero a toda la infinita gama de emociones que el director es capaz de encontrar en el rostro de Adèle Exarchopoulos y que conmueven con el poder de las cosas que acabamos sintiendo como propias. Sí, Adèle es una joven francesa lesbiana (o al menos enamorada de una lesbiana) pero su sentir es universal y ahí es donde la película crece hasta el infinito y emociona como pocas lo han logrado en los últimos tiempos.
Porque es un puñetazo en el centro neurálgico de nuestra forma de amar, de sentir. Y eso, nos pongamos como nos pongamos, estremece.
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Otros propuestas:
Las 200 de Cinemanía: 82 - CASINO (1995). Martin Scorsese
Ver una película sobre la mafia, rodada por Scorsese es una de las más gratificantes certezas del cine moderno. Uno sabe exactamente lo que se va a encontrar porque el bueno de Marty nunca defrauda. No suele hacerlo en general pero es que en este tipo de historias Scorsese está en su salsa. Será por eso que Casino es una de sus películas más reconocibles, más memorables. Para empezar reúne en el elenco protagonista a los que por entonces eran algo así como su guardia pretoriana, esto es, Robert De Niro y Joe Pesci. A ellos se les suma una deslumbrante Sharon Stone en el papel de su vida. Con estos mimbres, Marty se permite una apuesta de lo más arriesgada: casi 3 horas de metraje con voz en off del narrador, uno de los recursos más peligrosos del cine pues mal usado puede echar a perder cualquier buena película. Ni que decir que la apuesta sale ganadora. Para algo estamos en su casino ¿no? ¿Y cómo consigue este efecto Scorsese? Pues a base de un ritmo trepidante y de un acción de lo más cautivadora. Cierto que en algunos tramos ésta decae ligeramente y puede acabar provocando algo de fatiga pero en seguida retoma el pulso vibrante así que el resultado final es una de las mejores y más entretenidas películas de los '90. Un clásico que no hace sino ganar con los años.
STAR TREK, EN LA OSCURIDAD (2013). J.J. Abrams
Vaya por delante que no he sido nunca muy trekkie. Bueno, ni mucho, ni poco. El universo Star Trek era para mí algo absolutamente desconocido y ajeno. Los motivos por los que no había acudido a su llamada no sabría especificarlos y, en cualquier caso, no vienen a cuento ahora. Así las cosas, mi primer acercamiento a la mitología del Capitán Kirk y Spock se produjo con el reboot de la saga que puso en marcha J.J. Abrams en 2009. Y fue precisamente éste el factor que me animó a hacerlo porque, aunque habría abofeteado a Abrams con una bayeta podrida por el timo que me pareció Lost, le reconocía, eso sí, un enorme sentido del espectáculo. El resultado fue más que satisfactorio, casi notable, así que esta segunda entrega la esperé con ganas... aunque luego he tardado bastante más de lo previsto en verla. Y de nuevo me he encontrado justo lo que esperaba: acción adrenalínica, entretenimiento puro y duro y hasta una simplona sublectura que pretende dar empaque a la historia. Ya digo, lo esperaba. La película cumple a la perfección con todos sus objetivos: divierte, enlaza con su predecesora y deja allanado el camino para una hipotética tercera parte. Lo único malo es que desaprovecha a Benedict Cumberbacht en el papel de un villano, que en la piel del británico, apuntaba a legendario. Una pena.
FIREWALL (2006). Richard Loncraine
Hablando de The dirties, comentaba que hay películas que se pueden explicar como si de una receta de cocina se tratase. Bien, este es el caso que nos ocupa y, si cabe, de manera aún más obvia. Empieza siendo un cruce casi perfecto entre Jungla de cristal y el Secuestrados de Miguel Ángel Vivas, lo que, así de entrada, suena prometedor. Pero pronto toma una deriva insospechada hacia la segunda parte de las desventuras de John McClane para acabar convertida en un popurrí un poco inclasificable en el que hay vestigios de aquel Rescate de Ron Howard y de telefilme de bajo presupuesto al que sólo la carismática presencia de Harrison Ford logra salvar de la catástrofe más absoluta. Y eso sí que es una verdadera pena.
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| De Niro en modo "este es mi casino y poso con la chorra fuera si quiero" |
STAR TREK, EN LA OSCURIDAD (2013). J.J. Abrams
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| ¿Y dices que follas a pesar de las orejas de pico y el flequillo? Pervertidas... |
FIREWALL (2006). Richard Loncraine
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| Cómo te atreves a acercarte a Indiana Jones junior... |




Muchas lesbianas estamos en contra de esta película, hipócrita y machista. Aquí enumeramos las razones:
ResponderEliminar- Fomenta tópicos machistas y morbo gratuito.
- Vulgariza impunemente la maravillosa obra original, #Elazuleselcolormascalido, de #JulieMaroh, y la sexualiza convirtiéndola en basura.
- Reduce la imagen de las lesbianas a mera pornografía para hombres y la relación entre ellas a una frívola fantasía machista.
- Cosifica y explota a las actrices, #LeaSeydoux y #AdeleExarchopoulos, para hacer de ellas simples objetos masturbatorios.
- Ningunea todos los temas profundos del cómic original, así como su buen gusto y sensibilidad, sacrificando su importancia para centrarse únicamente en la explicitud de unas larguísimas escenas sexuales totalmente innecesarias para la trama.
- Intenta convencer al espectador de que estas escenas son imprescindibles para entender la vida de la protagonista, y en cambio no se regodea ni la décima parte con las escenas de cama heterosexuales (también supuestamente importantes para entender la vida de la protagonista y su evolución).
- Convierte la visibilización y normalización lésbica en puro morbo para voyeurs y pajilleros.
- #AbdelatifKechiche demuestra una total falta de respeto hacia la idea original concebida por la autora.
- Es una película mediocre premiada y alabada injustamente sólo por su reclamo sexual, sin el cual la historia no destaca por nada y habría pasado completamente desapercibida.
- Es ofensiva para las lesbianas, utilizadas una vez más para lo mismo de siempre: la consecución del placer masculino.
- Toma por idiota al espectador queriendo venderle una supuesta gran historia de amor que no es más que vulgar pornografía.
- Desaprovecha un fantástico material original y lo que podía haber sido una valiosa y memorable obra de referencia queda reducida al reclamo fácil y comercial.
- Todo lo anterior se corrobora también con las eróticas fotos promocionales y la sexualizada campaña de publicidad.
ResponderEliminarSinceramente, para que se hagan películas lésbicas como “La vida de
Adèle” prefiero que no se haga ninguna… porque mucho decir que “dan
visibilidad” y normalizan pero parece que nadie ve que en realidad
estamos en lo de siempre: las relaciones entre mujeres se convierten en
objetos de morbo masculino y en escenitas degradantes de tetas y coños
antes que en cualquier otra cosa, y eso es más un retroceso que un
avance.
Soy lesbiana y estoy muy harta de escuchar tantas alabanzas absurdas a
esta película que no es más que el desahogo pornográfico de las
obsesiones de un director déspota. Fui a verla ilusionadísima porque el
cómic me había encantado y tenía las esperanzas de encontrarme con algo
igual de bueno o quizá mejor, pero no puedo expresar mi sorpresa al
encontrarme tamaña basura… Quince minutos de porno lésbico completamente
gratuito e injustificado que ensucian el resto del metraje y actúan a
modo de llamada de atención desesperada (así como llamada a la
recaudación, a la audiencia y a la crítica masculina) para disculpar
tres horas insustanciales, desaprovechadas y vacías, con lo que podía
haber dado de sí una temática inicial tan fantástica.
El director sólo se preocupó de rodar tijeras y cunnilingus, no hay
rastro de la profundidad de la novela gráfica, de su estética
cautivante, de su buen gusto, de su sensibilidad, de su despliegue en
cuanto a temas y motivos… sólo sexo explícito, poses ridículas y morbo
facilón para arrastrar a la gente a verla y convertirla en vouyers.
El cuadro del tipo que se excita viendo sexo entre dos mujeres es tan
antiguo como el mundo, y “La vida de Adèle” no hace sino alimentar la
fantasía de la que se nutren las películas porno de toda la vida. No
entiendo con qué derecho este director se ha atrevido a utilizar a las
lesbianas a través de una película que no es más que una apropiación
machista, aprovechada y morbosa de su sexualidad.