THE AMAZING SPIDER-MAN 2: EL PODER DE
ELECTRO (2014). Marc Webb
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| Veteranos y noveles... |
A Marvel el empeño en nadar entre dos
aguas, las que buscan atraer nuevos espectadores a las salas de cine sin
irritar en exceso al fiel y viejo fan del personaje de cómic, puede acabar
saliéndole caro. Las películas de Spiderman, tanto las de Raimi como éste
reboot de Marc Webb, son el ejemplo perfecto. ¿Son malas películas? Para nada.
¿Aportan algo sustancialmente nuevo a lo ya contado a lo largo de más de 50
años de cómics? Pues tampoco, la verdad. Así, el resultado acaba siendo siempre
dos horas de cine entretenido donde los paseos de red en red por los
rascacielos de Manhattan y las escenas de acción son, sin duda, el plato más
apetecible. Pero ni Raimi primero ni ahora Marc Webb parecen terminar de dar
con la tecla que convirtió en su día y aún hoy a Spiderman en uno de los
superhéroes más icónicos de la historia (junto a Superman, probablemente los
dos más reconocibles). Y lo intentan pero hay algo que siempre falla, como un
penalty bien tirado pero sin fuerza suficiente para llegar a puerta. En este nuevo
capítulo de las andanzas del lanzarredes, falla, básicamente, el tono, el
espíritu tras la historia. Y es que Spiderman nunca fue un personaje
trascendente, oscuro, atormentado (bueno, esto último sí pero como se lo tomaba
a chufla...). No es Batman o Daredevil, vaya. A cambio, Spiderman era
divertido, frívolo, soltaba las paridas más grandes en mitad del combate y
luego era un auténtico desastre en su vida personal. Hasta sus enemigos tenían
ese punto tragicómico del villano que quiere ser malvado pero en realidad no es
más que un patán con ínfulas. Pues bien, de todo esto hay apuntes pero nada
serio. Igual que los secundarios, otra de las claves del éxito de los cómics de
Spiderman (siempre se ha dicho que tenía la mejor galería de secundarios del mundo
del cómic), es aquí una sucesión de personajes mucho más planos y previsibles
que en las viñetas. En definitiva, que la peli "se deja ver" y eso es
algo que no termina de aclarar si es buena o mala pero si deja patente, 5
películas después, que quizá a Marvel le convenga tomar partido ya por una
opción porque corre el riesgo de acabar matando a la araña de los huevos de
oro. O algo así.
p.d.: poco después de publicar este comentario, me entero gracias a un amigo cinéfilo, que Marvel no tiene los derechos de las películas de Spiderman, que están en manos de Sony y que existe una guerra declarada entre ambas entidades con el trepamuros y su legión de fans como principales víctimas. Parece ser que Marvel está haciendo lo imposible por recuperar dichos derechos y darle un nuevo rumbo a la franquicia arácnida. Sería una gran noticia una vez comprobada la incapacidad de Sony para hacer algo siquiera digno con el superhéroe más reconocible del mundo. Otra cosa es si éste soportaría un tercer reinicio
.
EL AMANECER DEL PLANETA DE LOS SIMIOS (2014). Matt Reeves
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| "Viajando con Chester", edición primate |
Comentaba a propósito de "Snowpiercer" que la ciencia-ficción era uno
de los géneros, sino el que más, que mejor había sabido leer, históricamente,
las angustias y temores de su tiempo para crear, a partir de ahí, excelentes
productos de entretenimiento con un trasfondo político, social, económico,
bélico... según el momento y según la historia, claro. Pues bien, en esta
revisión del mito de un planeta dominado por simios ultrainteligentes que tan brillantemente
puso en marcha Ruper Wyatt en 2011, las dos vertientes de esta afirmación
funcionan a la perfección. La película cumple su cometido como objeto de
entretenimiento con una nota más que alta. La tensión creciente entre la
especie emergente, los simios, y el último reducto de la Humanidad, generan un
ambiente de lo más desasosegante, donde la amenaza de lo que siempre parece
estar a punto de suceder causa más terror que los propios hechos. El clímax de
esta tensión, por otra parte, culminado en una estupenda "escena bélica" y justificado desde el guión por una genial operación de falsa
bandera, sirven para finiquitar la película de forma notable. Pero es en su
otra vertiente, la de la sublectura política, donde esta segunda parte del
planeta de los simios crece exponecialmente. Porque lo cierto es que las
interpretaciones que se pueden hacer de todos los conflictos latentes en la
historia son enormes y de una profundidad no exenta de sencillez que para sí
quisieran muchos tratados de política (y el que esto escribe sabe de lo que
habla porque se ha tenido que leer más de uno). Y es que, en una suerte de
manual de Alta política para dummies, El amanecer del
planeta de los simios pone sobre la mesa cuestiones tan vitales como
la utilidad de la violencia como arma de negociación o lo frágil que se vuelve
la paz cuando aquellos que toman las decisiones trascendentes se dejan llevar
por sus odios y rencillas personales o, aún peor, por uno de los motivos que
más guerras habrá desencadenado: el temor a recibir el primer el golpe. Son
monos y son paletos de la América profunda, sí. Pero podrían ser Kennedy y
Krushchev. O Arafat y Rabin. Y eso, en un supuesto blockbuster veraniego
es mucho decir.
THE KINGS OF
SUMMER (2013). Jordan Vogt-Roberts
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| Porque tengas el bastón de mando no te libras de ir a Mercadona |
A menudo (bueno, de vez en cuando) sucede que una peli, en
apariencia pequeñita, tiene un éxito extraordinario, normalmente gracias al
boca a boca, hasta acabar convirtiéndose en eso tan impreciso que llaman película de culto. A partir de ahí surgen imitadores que, con más o menos éxito,
intentan repetir la fórmula. No es tan usual ya que esa inesperada pequeña joya
acabe convertida en clásico inmortal e icono generacional. Algo que sí sucedió
hace hace 28 años con aquella aparentemente intrascendente aventura de 4 chicos
y un cadáver. Me refiero, lógicamente, a Cuenta conmigo. Desde
entonces muchas historias han intentado capturar la magia de aquella pandilla
de la que todos habríamos querido formar parte. Pero nunca, nadie, se aproximó
siquiera al original. Hasta el verano de 2013 en que Jordan Vogt-Roberts ha
firmado una de las mejores comedias adolescentes de lo que va de siglo. 3
chicos adolescentes (estos reyes del verano vendrían a ser como la versión dos
o tres años mayor de los River Phoenix o Will Wheaton del clásico ochentero) y
un verano. El ansia de libertad frente al férreo control de los padres, las
chicas, el primer amor, el sentido de la lealtad hacia los amigos, etc... todo
está presente en su dosis perfecta, no hay exceso de sensiblería, tampoco cae
en la bufonada o en el chiste fácil y escatológico y eso que la película anda,
sobre todo en su primera hora, sobrada de un fino sentido del humor, sobre todo
en el ya inolvidable personaje de Moises Arias, algo así como el McLovin
hispano de esta fábula. Pero poco a poco el humor va cediendo espacio al drama
y esta transición también está realizada con un pulso tal que cuesta creer que
éste sea el primer film de su director. En definitiva, una pequeña e inesperada
joya que habría matado por ver a mis 15 años.

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