lunes, 29 de septiembre de 2014

THE AMAZING SPIDER-MAN 2: EL PODER DE ELECTRO (2014). Marc Webb

Veteranos y noveles...
A Marvel el empeño en nadar entre dos aguas, las que buscan atraer nuevos espectadores a las salas de cine sin irritar en exceso al fiel y viejo fan del personaje de cómic, puede acabar saliéndole caro. Las películas de Spiderman, tanto las de Raimi como éste reboot de Marc Webb, son el ejemplo perfecto. ¿Son malas películas? Para nada. ¿Aportan algo sustancialmente nuevo a lo ya contado a lo largo de más de 50 años de cómics? Pues tampoco, la verdad. Así, el resultado acaba siendo siempre dos horas de cine entretenido donde los paseos de red en red por los rascacielos de Manhattan y las escenas de acción son, sin duda, el plato más apetecible. Pero ni Raimi primero ni ahora Marc Webb parecen terminar de dar con la tecla que convirtió en su día y aún hoy a Spiderman en uno de los superhéroes más icónicos de la historia (junto a Superman, probablemente los dos más reconocibles). Y lo intentan pero hay algo que siempre falla, como un penalty bien tirado pero sin fuerza suficiente para llegar a puerta. En este nuevo capítulo de las andanzas del lanzarredes, falla, básicamente, el tono, el espíritu tras la historia. Y es que Spiderman nunca fue un personaje trascendente, oscuro, atormentado (bueno, esto último sí pero como se lo tomaba a chufla...). No es Batman o Daredevil, vaya. A cambio, Spiderman era divertido, frívolo, soltaba las paridas más grandes en mitad del combate y luego era un auténtico desastre en su vida personal. Hasta sus enemigos tenían ese punto tragicómico del villano que quiere ser malvado pero en realidad no es más que un patán con ínfulas. Pues bien, de todo esto hay apuntes pero nada serio. Igual que los secundarios, otra de las claves del éxito de los cómics de Spiderman (siempre se ha dicho que tenía la mejor galería de secundarios del mundo del cómic), es aquí una sucesión de personajes mucho más planos y previsibles que en las viñetas. En definitiva, que la peli "se deja ver" y eso es algo que no termina de aclarar si es buena o mala pero si deja patente, 5 películas después, que quizá a Marvel le convenga tomar partido ya por una opción porque corre el riesgo de acabar matando a la araña de los huevos de oro. O algo así. 

p.d.: poco después de publicar este comentario, me entero gracias a un amigo cinéfilo, que Marvel no tiene los derechos de las películas de Spiderman, que están en manos de Sony y que existe una guerra declarada entre ambas entidades con el trepamuros y su legión de fans como principales víctimas. Parece ser que Marvel está haciendo lo imposible por recuperar dichos derechos y darle un nuevo rumbo a la franquicia arácnida. Sería una gran noticia una vez comprobada la incapacidad de Sony para hacer algo siquiera digno con el superhéroe más reconocible del mundo. Otra cosa es si éste soportaría un tercer reinicio.



EL AMANECER DEL PLANETA DE LOS SIMIOS (2014). Matt Reeves

"Viajando con Chester", edición primate
Comentaba a propósito de "Snowpiercer" que la ciencia-ficción era uno de los géneros, sino el que más, que mejor había sabido leer, históricamente, las angustias y temores de su tiempo para crear, a partir de ahí, excelentes productos de entretenimiento con un trasfondo político, social, económico, bélico... según el momento y según la historia, claro. Pues bien, en esta revisión del mito de un planeta dominado por simios ultrainteligentes que tan brillantemente puso en marcha Ruper Wyatt en 2011, las dos vertientes de esta afirmación funcionan a la perfección. La película cumple su cometido como objeto de entretenimiento con una nota más que alta. La tensión creciente entre la especie emergente, los simios, y el último reducto de la Humanidad, generan un ambiente de lo más desasosegante, donde la amenaza de lo que siempre parece estar a punto de suceder causa más terror que los propios hechos. El clímax de esta tensión, por otra parte, culminado en una estupenda "escena bélica" y justificado desde el guión por una genial operación de falsa bandera, sirven para finiquitar la película de forma notable. Pero es en su otra vertiente, la de la sublectura política, donde esta segunda parte del planeta de los simios crece exponecialmente. Porque lo cierto es que las interpretaciones que se pueden hacer de todos los conflictos latentes en la historia son enormes y de una profundidad no exenta de sencillez que para sí quisieran muchos tratados de política (y el que esto escribe sabe de lo que habla porque se ha tenido que leer más de uno). Y es que, en una suerte de manual de Alta política para dummiesEl amanecer del planeta de los simios pone sobre la mesa cuestiones tan vitales como la utilidad de la violencia como arma de negociación o lo frágil que se vuelve la paz cuando aquellos que toman las decisiones trascendentes se dejan llevar por sus odios y rencillas personales o, aún peor, por uno de los motivos que más guerras habrá desencadenado: el temor a recibir el primer el golpe. Son monos y son paletos de la América profunda, sí. Pero podrían ser Kennedy y Krushchev. O Arafat y Rabin. Y eso, en un supuesto blockbuster veraniego es mucho decir.



THE KINGS OF SUMMER (2013). Jordan Vogt-Roberts

Porque tengas el bastón de mando no te libras de ir a Mercadona
A menudo (bueno, de vez en cuando) sucede que una peli, en apariencia pequeñita, tiene un éxito extraordinario, normalmente gracias al boca a boca, hasta acabar convirtiéndose en eso tan impreciso que llaman película de culto. A partir de ahí surgen imitadores que, con más o menos éxito, intentan repetir la fórmula. No es tan usual ya que esa inesperada pequeña joya acabe convertida en clásico inmortal e icono generacional. Algo que sí sucedió hace hace 28 años con aquella aparentemente intrascendente aventura de 4 chicos y un cadáver. Me refiero, lógicamente, a Cuenta conmigo. Desde entonces muchas historias han intentado capturar la magia de aquella pandilla de la que todos habríamos querido formar parte. Pero nunca, nadie, se aproximó siquiera al original. Hasta el verano de 2013 en que Jordan Vogt-Roberts ha firmado una de las mejores comedias adolescentes de lo que va de siglo. 3 chicos adolescentes (estos reyes del verano vendrían a ser como la versión dos o tres años mayor de los River Phoenix o Will Wheaton del clásico ochentero) y un verano. El ansia de libertad frente al férreo control de los padres, las chicas, el primer amor, el sentido de la lealtad hacia los amigos, etc... todo está presente en su dosis perfecta, no hay exceso de sensiblería, tampoco cae en la bufonada o en el chiste fácil y escatológico y eso que la película anda, sobre todo en su primera hora, sobrada de un fino sentido del humor, sobre todo en el ya inolvidable personaje de Moises Arias, algo así como el McLovin hispano de esta fábula. Pero poco a poco el humor va cediendo espacio al drama y esta transición también está realizada con un pulso tal que cuesta creer que éste sea el primer film de su director. En definitiva, una pequeña e inesperada joya que habría matado por ver a mis 15 años.


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