lunes, 13 de octubre de 2014

EL HOMBRE MÁS BUSCADO (2014). Anton Corbijn

Y dices que sólo llevas muda para un par de días y el champú ¿no?
Puede que el final de la Guerra Fría fuese una excelente noticia para el mundo occidental pero para el cine fue algo terrible. Caído el telón de acero, el Gran Imperio Americano se quedaba sin su némesis perfecta y con él, multitud de géneros y subgéneros cinematográficos se adentraban en su particular travesía del desierto. Por desgracia para todos pero por suerte para el mundo del cine, el 11-S puso una nueva y, en cierto sentido, más terrible amenaza en el mapa: el terrorismo islámico. A raíz de lo acontecido aquella tarde de septiembre de hace 13 años en Nueva York, esos géneros que había caído en el olvido, iban a ser revitalizados de nuevo. Y quizá, el que más sufrió con la caída del comunismo y el que más debe al 11-S sea el género de espías. Pero las reglas han cambiado. Ahora la amenaza no es un gigante armado hasta los dientes, con capacidad para destruir el mundo apretando un botón. Ahora el enemigo se esconde en el anonimato, puede ser cualquiera de nosotros y aunque no destruirá el mundo con su dedo, tiene mayor capacidad para golpear en el corazón de nuestras ciudades (NYC, Madrid, Londres... como bien recuerdan en una escena de esta película). En este contexto surgen multitud de agencias de espionaje, cada una de su padre y de su madre, que diría aquel, con intereses distintos y a menudo contrapuestos. Y lo que a una le resulta imprescindible para la otra es sólo un medio con el que obtener otro fin. Y ese es el mundo que retrata esta sólida película de Anton Corbijn, el de la paranoia originada por las amenazas difusas, el de las guerras de intereses entre agencias... pero sobre todo el de los individuos que las componen. El de sus historias personales. Ya sabemos que si algo le gusta a Hollywood es personalizar, convertir en historias individuales lo que a menudo son únicamente acontecimientos históricos para el resto del mundo. ¿Qué importa la guerra entre agencias de espionaje si no vemos a quién le afecta las medidas que toma? Siguiendo esta pauta, Corbijn nos cuenta con sencillez, las historias tras la Historia de una serie de personajes abrumados por el peso de los acontecimientos. En contra de lo que suele ser habitual en este género, el hilo argumental es bastante sencillo de seguir, no te pierdes en un mar de nombres de agentes y agencias, de fechas y lugares pero no nos engañemos, no es una película de acción. No veremos a sus protagonistas correr saltando de tejado en tejado. Por último, un pequeño comentario: Hamburgo. Me parece todo un acierto no sólo la ciudad donde está ambientada sino el retrato que de ella hace Corbijn. La Hamburgo de El hombre más buscado destila penurias, heridas abiertas y al mismo tiempo esperanza. Es el corazón milenario de la Vieja Europa. Y eso, si hablamos de espionaje, es un valor añadido de incalculable precio.




Las 200 de Cinemanía: 90 - GRAN TORINO (2008). Clint Eastwood

Sí, estoy contento con mi recibo de la luz. Y ahora, largo
Se suponía que Clint Eastwood había abandonado definitivamente la interpretación después de su tan glorioso como terrible papel en Million dollar baby para dedicarse por entero a la dirección. Pero claro, también se suponía que el Western había muerto y en 1992 el último cowboy vivo se sacó de la manga un clásico inmortal que, ahora sí, finiquitaba para siempre el género de géneros. Sí, claro, hablo de la inigualable Sin perdón. Pero volviendo a 2008, decía que Clint Eastwood había dejado caer que ya no volvería a ponerse delante de la cámara. Sin embargo lo iba a hacer una vez más, a modo de genial epílogo, para dar vida a un Walt Kowalski que no es más que la suma de todos los personajes que Eastwood había interpretado a lo largo de su carrera (cuesta muy poco imaginar que la vejez del Harry Callahan de Harry, el sucio, por ejemplo, habría sido algo muy similar a ésta. O la del Sargento Thomas Highway de El sargento de hierro). Afligido por la pérdida de su esposa, "una mujer tan buena como para ser capaz de casarse conmigo", y atormentado por los crímenes de una guerra librada hace más de 50 años ("los peor que hicimos fue lo que nadie nos ordenó que hiciésemos"), Walt Kowalski es un viejo cascarrabias, hastiado de vivir en un mundo en el que los Viejos Valores han desaparecido, en el que esos "amarillos" contra los que luchó se han quedado ahora todas las casas de su barrio y venden sus coches en un país que ya no reconoce como el suyo. Narrada con un extraordinario sentido del ritmo y con una sencillez magistral que enriquecen aún más el ya de por sí brillantísimo guión de Nick Schenck, nada le sobra y nada le falta a esta película que, para los que buscan sesudas interpretaciones en el cine y en el arte en general será algo así como una "demoledora reflexión sobre la tolerancia y el valor de saber rectificar". Para mí es, simplemente, una obra genial y el epílogo perfecto a un lustro irrepetible de Clint Eastwood detrás de la cámara (entre 2003 y 2008 estrenó Million dollar baby, Mystic river, Banderas de nuestros padres, Cartas desde Iwo Jima y este Gran Torino). Casi media docena de obras maestras que justifican una carrera. Una vida. La del último cowboy, la del único director que, a ratos, se asomó a la estela de John Ford.




GUARDIANES DE LA GALAXIA – James Gunn (2014)

Rueda de reconocimiento bizarra
Se hace complicado hablar de Guardianes de la galaxia sin recurrir constantemente a Star wars pues la película (con aroma, por no decir tufo, a primer capítulo de saga) de James Gunn tiene multitud de nexos comunes con la faraónica y mítica saga de George Lucas. Y cuando digo multitud es porque no estamos hablando de dos o tres casualidades. Para nada. Ya desde el cartel nos encontramos una semejanzas cuando menos sospechosas. El aspecto y la personalidad de Peter Quill remiten casi de inmediato al Han Solo creado por Harrison Ford. Groot, un árbol humanoide, sólo es capaz de pronunciar una frase que usa para expresar cualquier idea. Por suerte, su colega Rocket, un mapache también humanoide, es capaz de entenderle y traducirle. ¿Te suena de algo, Chewbacca? ¿O tal vez es una versión animaloide del legendario dúo formado por RD-D2 y C3PO? También tenemos un cazarrecompensas mitad Boba Fett, mitad Lando Calrissian… y así podría seguir dos folios pero creo que la idea ha quedado clara. Por lo que, llegados a este punto, y al margen de si tanta semejanza es guiño, copia o imitación, sólo queda por dilucidar una cuestión (la respuesta a si Guardianes de la galaxia aguanta la comparación con su gran referente es “ni de coña”, por cierto), a saber, ¿es Guardianes de la Galaxia una buena peli? Básicamente, sí. Es considerablemente entretenida, la química entre personajes humanos, humanoides y animaloides funciona bastante bien (si acaso la mesa cojea de la pata de Drax, el fortachón blaugrana interpretado por Dave Bautista. Sin duda, el personaje más débil) y la trama avanza a buen ritmo hacia un final más o menos previsible pero no por ello tedioso. En su debe habría que poner precisamente eso, cierta previsibilidad a lo largo de toda la historia. Y es que, aunque en ningún momento deje de ser entretenida es cierto que tampoco tienes la sensación nunca de que algo grandiosamente inesperado puede pasar. Y eso, en el cine, puede que te garantice dos o tres semanas de taquillazos y un buen número de espectadores para la segunda parte. Pero no te da la Inmortalidad. A menos que seas George Lucas y estés reinventado el cine de entretenimiento…


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