EL HOMBRE MÁS BUSCADO (2014). Anton
Corbijn
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| Y dices que sólo llevas muda para un par de días y el champú ¿no? |
Puede que el final de la Guerra Fría fuese una excelente
noticia para el mundo occidental pero para el cine fue algo terrible. Caído el
telón de acero, el Gran Imperio Americano se quedaba sin su némesis perfecta y
con él, multitud de géneros y subgéneros
cinematográficos se adentraban en su particular travesía del desierto. Por
desgracia para todos pero por suerte para el mundo del cine, el 11-S puso una
nueva y, en cierto sentido, más terrible amenaza en el mapa: el terrorismo
islámico. A raíz de lo acontecido aquella tarde de septiembre de hace 13 años
en Nueva York, esos géneros que había caído en el olvido, iban a ser
revitalizados de nuevo. Y quizá, el que más sufrió con la caída del comunismo y
el que más debe al 11-S sea el género de espías. Pero las reglas han cambiado.
Ahora la amenaza no es un gigante armado hasta los dientes, con capacidad para
destruir el mundo apretando un botón. Ahora el enemigo se esconde en el
anonimato, puede ser cualquiera de nosotros y aunque no destruirá el mundo con su dedo,
tiene mayor capacidad para golpear en el corazón de nuestras ciudades (NYC,
Madrid, Londres... como bien recuerdan en una escena de esta película). En este
contexto surgen multitud de agencias de espionaje, cada una de su padre y de su
madre, que diría aquel, con intereses distintos y a menudo contrapuestos. Y lo
que a una le resulta imprescindible para la otra es sólo un medio con el que
obtener otro fin. Y ese es el mundo que retrata esta sólida película de Anton Corbijn,
el de la paranoia originada por las amenazas difusas, el de las guerras de
intereses entre agencias... pero sobre todo el de los individuos que las
componen. El de sus historias personales. Ya sabemos que si algo le gusta a
Hollywood es personalizar, convertir en historias individuales lo que a menudo
son únicamente acontecimientos históricos para el resto del mundo. ¿Qué importa
la guerra entre agencias de espionaje si no vemos a quién le afecta las medidas
que toma? Siguiendo esta pauta, Corbijn nos cuenta con sencillez, las historias
tras la Historia de una serie de personajes abrumados por el peso de los
acontecimientos. En contra de lo que suele ser habitual en este género, el hilo
argumental es bastante sencillo de seguir, no te pierdes en un mar de nombres
de agentes y agencias, de fechas y lugares pero no nos engañemos, no es una
película de acción. No veremos a sus protagonistas correr saltando de tejado en
tejado. Por último, un pequeño comentario: Hamburgo. Me parece todo un acierto
no sólo la ciudad donde está ambientada sino el retrato que de ella hace
Corbijn. La Hamburgo de El hombre más buscado destila penurias,
heridas abiertas y al mismo tiempo esperanza. Es el corazón milenario de la
Vieja Europa. Y eso, si hablamos de espionaje, es un valor añadido de
incalculable precio.
Las 200 de Cinemanía: 90 -
GRAN TORINO (2008). Clint Eastwood
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| Sí, estoy contento con mi recibo de la luz. Y ahora, largo |
Se suponía que Clint Eastwood había abandonado
definitivamente la interpretación después de su tan glorioso como terrible
papel en Million dollar baby para dedicarse por entero a la
dirección. Pero claro, también se suponía que el Western había muerto y
en 1992 el último cowboy vivo se sacó de la manga un clásico inmortal que,
ahora sí, finiquitaba para siempre el género de géneros. Sí, claro, hablo de la
inigualable Sin perdón. Pero volviendo a 2008, decía que Clint
Eastwood había dejado caer que ya no volvería a ponerse delante de la cámara.
Sin embargo lo iba a hacer una vez más, a modo de genial epílogo, para dar vida
a un Walt Kowalski que no es más que la suma de todos los personajes que Eastwood
había interpretado a lo largo de su carrera (cuesta muy poco imaginar que la
vejez del Harry Callahan de Harry, el sucio, por ejemplo, habría
sido algo muy similar a ésta. O la del Sargento Thomas Highway de El
sargento de hierro). Afligido por la pérdida de su esposa, "una
mujer tan buena como para ser capaz de casarse conmigo", y atormentado por
los crímenes de una guerra librada hace más de 50 años ("los peor que
hicimos fue lo que nadie nos ordenó que hiciésemos"), Walt Kowalski es un
viejo cascarrabias, hastiado de vivir en un mundo en el que los Viejos Valores
han desaparecido, en el que esos "amarillos" contra los que luchó se
han quedado ahora todas las casas de su barrio y venden sus coches en un país
que ya no reconoce como el suyo. Narrada con un extraordinario sentido del
ritmo y con una sencillez magistral que enriquecen aún más el ya de por sí
brillantísimo guión de Nick Schenck, nada le sobra y nada le falta a esta
película que, para los que buscan sesudas interpretaciones en el cine y en el
arte en general será algo así como una "demoledora reflexión sobre la
tolerancia y el valor de saber rectificar". Para mí es, simplemente, una
obra genial y el epílogo perfecto a un lustro irrepetible de Clint Eastwood
detrás de la cámara (entre 2003 y 2008 estrenó Million dollar baby, Mystic river, Banderas de nuestros padres, Cartas
desde Iwo Jima y este Gran Torino). Casi media docena de
obras maestras que justifican una carrera. Una vida. La del último cowboy, la
del único director que, a ratos, se asomó a la estela de John Ford.
GUARDIANES DE LA GALAXIA – James Gunn (2014)
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| Rueda de reconocimiento bizarra |
Se hace complicado hablar de Guardianes de la galaxia sin recurrir
constantemente a Star wars pues la
película (con aroma, por no decir tufo, a primer capítulo de saga) de James
Gunn tiene multitud de nexos comunes con la faraónica y mítica saga de George
Lucas. Y cuando digo multitud es porque no estamos hablando de dos o tres
casualidades. Para nada. Ya desde el cartel nos encontramos una semejanzas
cuando menos sospechosas. El aspecto y la personalidad de Peter Quill remiten
casi de inmediato al Han Solo creado por Harrison Ford. Groot, un árbol
humanoide, sólo es capaz de pronunciar una frase que usa para expresar
cualquier idea. Por suerte, su colega Rocket, un mapache también humanoide, es capaz de entenderle y traducirle. ¿Te suena de algo, Chewbacca? ¿O tal vez es
una versión animaloide del legendario dúo formado por RD-D2 y C3PO? También tenemos
un cazarrecompensas mitad Boba Fett, mitad Lando Calrissian… y así podría
seguir dos folios pero creo que la idea ha quedado clara. Por lo que, llegados
a este punto, y al margen de si tanta semejanza es guiño, copia o imitación,
sólo queda por dilucidar una cuestión (la respuesta a si Guardianes de la galaxia aguanta la comparación
con su gran referente es “ni de coña”, por cierto), a saber, ¿es Guardianes de la Galaxia una buena peli?
Básicamente, sí. Es considerablemente entretenida, la química entre personajes
humanos, humanoides y animaloides funciona bastante bien (si acaso la mesa
cojea de la pata de Drax, el fortachón blaugrana interpretado por Dave
Bautista. Sin duda, el personaje más débil) y la trama avanza a buen ritmo
hacia un final más o menos previsible pero no por ello tedioso. En su debe
habría que poner precisamente eso, cierta previsibilidad a lo largo de toda la
historia. Y es que, aunque en ningún momento deje de ser entretenida es cierto
que tampoco tienes la sensación nunca de que algo grandiosamente inesperado
puede pasar. Y eso, en el cine, puede que te garantice dos o tres semanas de
taquillazos y un buen número de espectadores para la segunda parte. Pero no te
da la Inmortalidad. A menos que seas George Lucas y estés reinventado el cine
de entretenimiento…



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