miércoles, 11 de junio de 2014

HERMANOS DE SANGRE - Stephen E. Ambrose

El Dream Team de la Greatest Generation
8 años después de haber visto por primera vez la mítica serie producida por Steven Spielberg y Tom Hanks; unos meses tan solo después de haberla terminado por quinta o sexta vez y 6 años después de haber visitado las playas de Normandía donde tuvo lugar el desembarco, de haber estado incluso dentro de los búnkers desde los que los nazis masacraron a los Aliados, por fin me animé con el libro que está en la Génesis de todo este fervor histórico-bélico. Alejado por completo del mero trabajo histórico, la obra de Ambrose se aproxima más a la crónica periodística. Al contrario de lo que sucede en obras como El día-D, del historiador Anthony Beevor, el libro de Stephen Ambrose se centra más en el día a día del soldado raso y de sus mandos inmediatamente superiores que en las grandes maniobras militares y políticas que decidieron la Guerra. En como éstas determinaron la existencia de aquellos desde la madrugada del 5 al 6 de junio de 1944, cuando saltaron sobre Normandía, hasta el final de la Guerra, en el verano del 45. Con un estilo ágil y directo, ya digo, más propio del reportaje periodístico que de la ficción novelada, Ambrose va retratando con bastante detalle y cierto desapasionamiento, como fueron las jornadas más duras de la Compañía E, tanto en Normandía como en Holanda y sobre todo en Bastogne. Mucho menos grandilocuente que la serie de televisión es, por ello mismo y paradojicamente, mucho más emotivo e impactante. Ambrose no necesita añadir una coma a la crónica real para dotarle de mayor heroísmo o de más épica. Lo que sucedió de verdad es tan abrumador que con la mitad ya llegaría para hacernos estremecer. Por otro lado me ha chocado enormemente comprobar como todos estos tíos que acabaron convertidos en leyendas militares, realmente odiaban la vida en el Ejército y al Ejército Americano en particular y que el único motivo que lograron encontrar para dar lo mejor de ellos mismos en la Guerra más cruel de todas las posibles, era no fallar al que tenían al lado. Esa y no otra, fue su verdadera lucha y de como se llegaron a forjar esos indestructibles lazos entre todos ellos es de lo que de verdad trata Hermanos de sangre. Puede parecer un libro de guerra pero en realidad es un libro sobre Amistad y Compromiso. Sobre todo lo que de Digno puede llegar a tener el Ser Humano. Imprescindible.


FRANKENSTEIN - Mary W. Shelley. 

¿Quién es el verdadero monstruo?
...y después de casi 25 años en mi estantería por fin he saldado la deuda que tenía con el legendario monstruo creado por Mary W. Shelley y he logrado terminar Frankenstein. Tanto tiempo ha pasado que ni siquiera recuerdo si he visto entera la posterior versión para el cine de Kenneth Branagh. Mucho no debió de impactarme, eso parece obvio. Es curioso lo que se comenta en el apéndice del libro, que ésta debe de ser una de las historias en las que la diferencia entre la gente que cree conocerla y la gente que realmente ha leído el libro, más abismal resulta. Hasta hace unos días, yo era de esos que creía conocer el mito de Frankenstein. Nada como leérselo para descubrir que soy un ignorante. O lo era, al menos. Para empezar el libro es mucho más romántico, y me refiero a enmarcado dentro del Romanticismo, de lo que uno pueda pensar a priori. La grandilocuencia y el lirismo exarcebado a la hora de expresarse, las emociones desbocadas (me pareció muy significativo esa relación causa-efecto que la autora establece entre un shock emocional y unas fiebres que te ponen, durante meses, al borde la muerte), etc... todo es Romanticismo puro y duro. Por otra parte es mucho menos terrorífico de lo que el cine nos ha vendido al tiempo que resulta mucho más oscuro, más trágico. Porque de lo que en realidad Frankenstein nos habla es de la terrible condición humana, capaz de condenar sin juicio a alguien simplemente por su aspecto deforme. En este sentido, el de la feroz crítica social, el libro es cuando menos brillante, deslumbrante. Tiene también su punto de metáfora religiosa (el doctor Victor Frankenstein presentado como un Dios Creador, el monstruo como su Obra, la relación entre ambos...) pero aquí el sentido último se me escapa, probablemente por falta de formación teológica. Qué le vamos a hacer. 

Como puro entretenimiento también funciona a un nivel superior. La joven Mary Shelley (tenía 18 años cuando empezó a escribirlo) parecía dominar todos los resortes que estructuran una buena historia y aunque no escatima en detalles tampoco se pierde en ellos y deja que la acción fluya sin trabas de forma magistral... aunque se permita ciertas licencias que, por ser benévolos con el mito, no consideraremos trampas. Por ejemplo, se supone que el doctor Frankenstein es capaz de "crear" vida (más o menos así de ambiguo se expresa en el libro) así que, cuando empiezan a morir sus seres queridos la pregunta surge inevitable: ¿por qué no les devuelve la vida si es capaz de dársela a un montón de pedazos de carne ensamblados con hilo de cometa? De igual manera, queda poco claro como tal aberración de la naturaleza, me refiero al monstruo, es capaz de, en unos pocos meses, no ya de aprender a hablar y a escribir, sino a hacerlo como si el mismísimo William Shakespeare le escribiese los diálogos. O como es capaz el monstruo de perseguir al desventurado doctor por media Europa sin llamar la atención de nadie. Ya digo que son cuestiones menores pero que "desautorizan" en cierta medida el relato, dándole un tamiz de inconsistencia que puede llegar a sacarte de la historia. En cualquier caso una gran novela inmortal a la que puede que su posterior leyenda haya acabado deformando. Como a un monstruo cualquiera.


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